A quien tú decidas
Usa un segmento de tu directorio, una lista armada a mano o escribe correos sueltos. Los tres funcionan en el mismo envío.
Envía el boletín semanal, un aviso urgente o una carta pastoral por correo. Eliges a quién le llega, cuándo sale y después ves quién lo abrió.
Incluido en la misma cuenta, sin costo por módulo
Cada persona recibe su propio correo, con su nombre y su enlace de baja. Nada de copias ocultas con doscientas direcciones a la vista.
Usa un segmento de tu directorio, una lista armada a mano o escribe correos sueltos. Los tres funcionan en el mismo envío.
Arma tu diseño una vez y reúsalo cada semana. La plantilla queda intacta: editar un boletín ya no te borra el original.
Entregados, abiertos, clics y rebotes, persona por persona. Deja de adivinar si tu congregación leyó el aviso.
No copies y pegues direcciones nunca más. Los destinatarios salen del directorio que ya mantienes en Personas.
Redacta con formato, imágenes y enlaces. Mándate una prueba a tu correo antes de que lo vea nadie, y si el boletín es para el domingo a las 7, déjalo programado el jueves.
Cada envío se encola y sale individual. Eso protege la privacidad de tu congregación y hace que el correo caiga en bandeja de entrada, no en spam.
Enviado, entregado, abierto, con clic, rebotado o fallido. Sabes exactamente a quién no le llegó y por qué.
Nadie ve las direcciones de los demás. Cada mensaje sale dirigido a una sola persona, como debe ser.
Cada correo lleva su enlace para darse de baja. Quien se da de baja o rebota queda excluido de los siguientes envíos, automáticamente.
Todos vienen en la misma cuenta. Activas los que uses y el resto queda esperando.
Comienza gratis, sin tarjeta de crédito.
Prueba gratis